Inicios de la vida consagrada: 
ascetas, eremitas...

 

 

 

Un viejo ermitaño fue invitado en cierta ocasión a la corte del rey más poderoso de la época.

- Siento envidia de un hombre santo que se conforma con poco- dijo el rey.

- Siento envidia de Vuestra Majestad, que se conforma con menos que yo- respondió el ermitaño.

-¿Cómo me dices eso si todo este país me pertenece?- replicó el rey, ofendido.

- Justamente por eso- contestó el viejo ermitaño-. Yo tengo la música de las esferas celestiales, tengo la luna y el sol, porque tengo a Dios en mi alma. Vuestra Majestad, sin embargo, sólo tiene este reino.

Paulo Coelho.

Cuestiones introductorias

¿Qué significa ascetismo?

Es la purificación progresiva y esfuerzo constante para conseguir un ideal moral y agradar a Dios.

Recibieron varios nombres los que lo practicaron: confesores (confiesan su fe), los continentes (practican la castidad) y los ascetas. A las mujeres se les da el nombre de: esposas de Cristo, siervas de Dios o vírgenes consagradas.

¿Cuál es su estilo de vida?
En los tres primeros siglos no hay organización ninguna, viven con su familia en las ciudades.
Era otra forma de dar testimonio además del martirio.
No constituían un estado diferente ni una profesión distinta del resto. Aunque cuando morían en la lápida se leía virginius.
Poco a poco aparece el problema de dos grupos distintos entre los cristianos.
No se sabe cuando comenzaron a hacer el voto solemne.
La consagración de las vírgenes se desarrolló en el siglo IV.
El Concilio de Cartago establece que hasta los 25 no se puede ser virgen consagrada. La 1ª que se conoce es Asella.

A los ascetas del s III para ser monjes sólo les faltaba la separación de sus comunidades cristianas.

ASCETA-MONJE
Castidad
Pobreza
Mortificación
Oración
Vida: Ascetas en comunidades cristianas. Monjes Separados del mundo

¿ Qué hacían?
Imitaban a Cristo buscando la conversión total.
El vestido no era especial.
Algunas vírgenes se cortaban la cabellera.
En la pobreza no tenían obligaciones especiales.
La virginidad algunos santos padres la consideraban superior al matrimonio y tenía un carácter martirial.
Hacía apostolado cuidando a los enfermos y enseñando a otros la fe.
Algunos abusos:
- Algunos vivían en ociosidad y tenían amor al dinero.
- Ascetas y vírgenes llegaron a la cohabitación. A ellas se las llama: hermanas amadas o vírgenes subintroducidas.
- Con el paso del tiempo se llevó muchas críticas hasta que se declaró ilícito en un concilio.
- Casos de estos se narran en muchos libros de los padres del cristianismo.

 

ORIGEN

La ascesis, entendida como, puríficación progresiva y esfuerzo conatanto para conseguír un ideal moral y complacer a Dios, es un fenómeno común a todas las religiones y típico dé ciértas escuelas filosoficas. En algunas de éstas, como en él induísmoen, en el budísmo, en el neoplatonismo, el ascetismo,sea interior o exterior, alcanza altísimas expresíones, El cristianismo, desde sus orígenes, no hace excepción. Jesús había invitado a sus discípulos a renunciarse a si mimos, tomar la ctuz y seguirlo (Mc. 8,34; Mt. 16,24;Lc.' 9,23).

La historia de la Iglesia comenzó con una conversión del corazón y de las costumbres, Ese.cambio se manifiesta en la admirable vida de los primeros cristianos de Jerusalén dascríta por . Lucas`

Probablemente hacían aquello más como ideal que como vida plenamente realizada de comunión fraterna, cuyas características más resaltantes erá:

* Los bienes en común,

* La perseverancia en lá oración y,

* en la. fracción del pan y la comunión de los hermanos

* hasta formar "un solo corazón y una-sola alma" (Hch. 2,42; 4,32 s).

En las primeras comunidades cristianas, sobra todo en aquellas formadas preeminentemente de judíos, dominaba un acentuado rigorismo moral. Mas, aun así, no eran poooe los hombres y mujeres, que iban separandose más para consagrarse más intensamente al servicio de Dios. Los Apóstoles, que habian dejado todo por seguir al Maestro, ofrecían al mismo tiempo un ejemplo y un estímulo. S. Pablo predica. el ideal de la Vírgínidad, -sin condenar de modo alguno el matrimonio,dice que es preferible el celibato, en el cual "nada impide ocuparse de las las cosas del Señor" (I Cor,*,7,25 s.'). Las cuatro hijas del diacono Pelipo eran vírgenes qus, profetizaban (Hch,21, 9) y por este motivo tenían un papel importante en el selao de la comunidad (Hch,21,9)

Que los ascetas fuesen ya muy numerosos en la Iglesia apostólica parece que se pueda inferir de la palabra del Apocalipsis, en el cual dice que el número de aquellos "que son virgenes" es de ciento cuarenta y cuatro mil; sólo estos pueden cantar el "cántico nuevo" y "síguen al Cordero adonde vaya".

Las persecuciones comenzaron., entretanto, a flagelar la Iglesia y los cristianos fervientes subrayaron sus anhelos en dar la vidá por el Señor. El martirio, en efecto, viene considerado en general como la suprema expresíón de la perfección ángelical, como la imitacíón del Señor hasta el extremos límite de lo posíble (Jn.15.I3).

Y Padres de la Iglesia - S..Ignacio de Antioquía, Clemente Alejandrino, Tertulíano, Orígenes. Cipriano, por no, cítar sino a los más destacados - insisten mucho sobre esto. Mas como la gracia del martírío no es dada a todos concedida y las perseoaclones se hacen siempre mas raras hasta cesar del todo, la idea de que la vida cristiana con generosidad y abnegacíon-,- es un martirio incruento que se abre camino.

"Las vírgenes son como las flores del jardín de la Iglesia, los primores de la gracia, ornamento de la naturaleza, obra perfecta, inco­rruptible, digna de todo honor y alabanza, imagen de Dios. La Iglesia ostenta en ellas la fecundidad que corresponde a la santidad de seño­ra, y tanto mayor es el gozo que recibe esta piadosa Madre, cuanto más se multiplica su número. (S. Cipriano, traje de las vírgenes, sent. 8, Tric. ¡bid., p. 297.)"

Aquellos cristianos que se dedicaban a la imitación de Jesucristo, mas de cerca en una vida de abnegacion, tomaron nombres diversos: los más comunes eran el de vírgenes para las mujeres y el de continentes para los hombres. Estos términos ponen directamente la nota esencial e imprescindible que los caracterizaba: a castidad perfecta, Esta en también la característica que presentaban los apologistas del siglo II en el combate contra las calumnias movidas por los paganos al cristianismo, Así Atanágoras cita el ejemplo de los fieles."hombres y mujeres que envejecen en la virginidad en el seno de nuestra comunidad, para unirse más íntimamente con Dios," (Supplicatio pro Christianis,,30). Más tarde prevalece, especialmente en la Iglesia de Oriente, el nombre de asceta (del verbo griejo askeo, en el sentido ejercitar ).

Contribuyeron decisivamente a su difusión los duros ejercicios de los atletas, como se lee sobre todo en los escritos de Clemente de Alejandria y de Orígenes también ésta asceta y maestro de ascetas`

De tal modo, gracias a estas especiales de nominaciones, fue mas clara la distinción entra dos posibles modos de vida en el seno de la Iglesia: El prímer género supera la naturaleza y la conducta normal, excluyendo el matrimonio, la procreación, el comercio, y la propiedad, apartándose de la vida oidínaria, se dedica de forma exclusiva inundado de amor celestíal al servicio de Dios... Lo de los mas; y menos perfectos. Ellos (los del primer género) establecieron una hora para los ejercicios de piedad y consagraron ciertos días a la instrucción religiosa y a la lectura de la ley de Dios" (Eusebio de Cesarea Demostratio evangélíca,I,8). En algunas Iglesias, especialmente en Siria, se empezó a hablar de "justos" (cristianos ordinaríos) y perfectos (ascetas)¡

En el sur, en los desierto de Egipto, Siria y Capadocia, los hombres acudían solos al desierto o las montañas y se convertían en ermitaños o eremitas, purificando su fe mediante la mortificación de la carne. San Antonio el Grande estaba relacionado con los primeros ermitaños egipcios; San Pacomi. con las primeras comunidades cenobitas de Egipto, y San Basilio el Grande, obispo de Cesárea, llevó a vida monástica a un contexto urbano, introduciendo las obras de caridad como una disciplina. En el norte, los hombres santos se congregaban para protegerse de los peligros de la vida salvaje y los bárbaros, y, lo mas importante, para formar una comunidad en la que la fe pudiera mantenerse fuerte y ser enseñada a otros. La importancia de los eremitas reside en que en su soledad mostraba tal pureza de fe e intenciones que su ejemplo señalaba el camino a otros. Aunque eran el blanco de las burlas del decadente mundo romano, estos hombres de fe mostraron una sencillez abrumadora.

EREMITA: Asceta que vive en soledad. Los eremitas o ermitaños son esencialmente los cristianos que desde principios del cristianismo se retiraron a lugares apartados para dedicarse a la contemplación, primera forma de vida religiosa conocida que se dio en Egipto en el s.III. El primer ermitaño que se conoce fue San Pablo de Atenas. Uno de sus seguidores San Antonio, atrajo gran cantidad de discípulos al desierto del Alto Egipto, desde donde el eremitismo se extendió por todo oriente, especialmente en Palestina con San Hilarín y en Capadocia con San Nacianceno y San Basilio (s.IV). Varios de estos ermitaños merecieron por su santidad el nombre de "padres del desierto". Un eremita egipcio, San Pacomio, fundó la vida cenobítica basada en la comunidad. Los eremitas o anacoretas orientales se infligían mortificaciones varias: algunos como los estacionarios, se obligaban a vivir siempre de pie; otro sobre una columan, como los estilitas, cuyo fundador fue Simeón de Siria (S.V). Los giróvaros, en cambio, no tenían domicilio fijo.
La vida eremética se extendió a occidente gracias a San Anastasio y a San Jerónimo. Desde el s.IV se encuentran ermitaños en África y Europa, sobre todo en la Galia, Bretaña e Irlanda.
Los reclusos que vivían en una celda tapiada, se multiplicaron en los ss.XII yXIII. Pero ya en el s.XIII, se crearon órdenes de ermitaños para paliar los peligros de un aislamiento total. La más célebre es la de los ermitaños de San Agustín, llamados "agustinos". La orden carmelita, que al principio fue una concentración de eremitas, tiene un desierto por provincia. La cartuja une la vida cenobítica a la eremítica; lo mismo sucede en el monte Athos en Grecia.

LA ASCESIS MASCULINA.

Las informaciones sobre los ascetas en el curso de los primeros cuatro siglos de la historia dé la Iglesia son mucho más escasas, que la información acerca de las VIRGENES de CRISTO, nombre utilizado para designar a las mujeres que consagraban su virginidad, con una dedicación plena al Reino de Dios. ( Ver Orden de Virgenes).Es todavía probable que fuesen tan numerosos como las vírgenes. Los testimonios, existentes desde S. Ignacio de Antioquia se remontan al mísmo Cristo. En efecto, Jesús puede ser considerado el primer asceta cristiano. Vivió castamente y pobremente, oró en el templo y en las sinagogas, en la soledad de los montes; se retiró al desierto, donde ayunó y donde fue tentado por el demonio, vivió unicamente para hacer la voluntad del Padre y predicar el Reino de Dios; Y aceptando libremente la muerte en cruz, llegó al más alto grado de renuncia de abnegación y entrega a la causa del Padre.

Los Apóstoles abandonaron todo por seguir a Cristo a lo largo de su vida . Algunos, sobre todo e. Pablo, dieron tanto a sus contémporaneos, como también a las generaciones sucesivas, preciosas orientaciones sobre la renuncia en tódas -sus forma. Muchos de sus discípulos lo imitaron, consagrando su vida .al Reino de Dios.

La Didajé recuerda ciertos apóstoles itinerantes, tal vez doctores, profetas, misioneros, que no sólo practicaban una extrema pobreza, sino que, con toda probabilidad, obsérvaban también una perfecta castidad. -No pocos Padres de la Iglesia, entre ellos de los más ilustres, como Tertuliano, s. Cípriano, Orígenes y S. Ambrosío, llevaron una vida ascética. Y muy pronto se encontraron en todas partes grupos de hombres, con esta actitud y práctica. Como el formado por los discípulos en torno a Orígenes, sea en Alejandría, sea.de repente después, en Cesarea de Palestina, o como mas tarde se recogió en Aquilea en torno a Cromacío, el futuro obispo de la ciudad.

El ideal y el modo de vída eran muy parecidos a los di las vírgenes. Algunos insistían mas en el estudio de la Escritura y en las reflexiones espirituales, y no pocos iban a engrosar las filas del clero de las respectivas comunidades. Como las virgenes, tambíén ellos vIvían en el mundo, conservaban la propiedad de sus bienes y una cierta libertad de movimienjo, no llevanan un particular habito o distintivo, daban Iimosna a los pobres y a la comunidad, participaban más activamente en el canto de los salmos. No pocos, como ya se ha dicho, cayeron en el abuso de unirsi a una "hermana para mejor asistirse recíprocamente en las necesidades de la vida temporal y éspirítual. Mas, a difréncia de las virgenes, la gran mayoría de los ascetas no empezaban desde la juventud, ya que en general procedían de los convertidos; y en su juventud

habían llevado una vida mas o menos licenciosa y no habian abrazazado la castidad hasta la conversión desde el paganismo, como en el casó de' Tertullanóp, y recibir el bautismo después de un largo cateoumenado como a. Jerónimo.

Como sucede con las vírgenes, también los ascetas fueron agrupándose siempre mas, bien por Iniciativa propia, o por la presión de la nueva situación creada en a Iglesia con la paz, esa por voluntad de los respectivos obispos. De una organización rudimentaria pasaron gradualmente a la formación de comunidades siempre más perfectas, que a su vez se transformaron en verdaderos cenobios, cuando el monaquismo se impuso por todas partes. la influencia de los ascetas se hacía notar en toda la comunidad local. Su ejemplo ayudaba a la existencia cristiana de cuantos, nacidos y educados en el paganismo, o al menos obligados a vivir entre los paganos, dobían superar enormes dificultades para poder observar la ley evangélica. Mas un aspecto debe ser particularmente puesto de relieve: y es el influjo ejercido sobre el clero, el cual se sintió siempre mas animado a la castidad perfecta, tanto que,el celibato terminará con llegar a ser ley general para los obispos y, en la Iglesia latina, también para los simples sacerdotes.

LOS ASCETAS Y EL ORIGEN DE LA VIDA RELIGIOSA

Los ascetas antes del monaquismo constituían , en cierto sentido, la primera manifestación de la vida religiosa en la Iglesia cristiana En tornó al primitivo y esencial náeleo del celibato -la renuncia más radical -, se evidenció la, pobreza voluntaria, mas o menos perfecta, la práctica del ascetismo corporal, como los ayunos, la abstinencia de determinados alimentos y las vigilias nocturnas, la oración más frecuente, la salmodia cotidiana, practicas casi todas que vendrán a ser mas tarde características de los monjes. Paralelamente se va siempre afirmando mas la vida comunitaria, hasta que, llegado cierto punto, las afinidades entre ascetas premonásticos y los monjes mismos Y sus instituciones son tales que es dificil decir con certeza si ciertos individuos o grupos deben clasificarse, entre los primeros o entre los segundos. Este es el caso, p.e., de "hijos e hijas del pacto" de la Iglesia siríaca, del cual hablan s. Efrem y Afraate, y que en el siglo IV formaban pequellos grupos en torno a determinadas iglesias, quedando célibes, se abstenían del vino y de las carnes, llevaban un hábito caractarístico, oraban asiduamente y tomaban parte en las asambleas litúrgicas. Aun así hubo los monazantes y los partenae de Palestina, menciánados por Egeria y por S. Cirilo da Jerusalén; las comunídádes urbanas de Milán, Roma, que S. .Agustin elogió. En todo caso es indudable que el proceso fue largo y que, concluyendo- la..evoluqion homogénea de talés grupos de ascetas, nació aquel gran movimiento, variado y de manifestaciones diversas, que nosotros hoy designamos con un nombre que nunca tuvo un significado unilvoco: el monaguismo.

La aparición del monaquismó fue preparada.-,.por el rápido incremento de la Iglesia en el curso del siglo II. El cristianismo se hacía cada vez más popular y gregario. Si los ascetas podían realizar plenamente,su ideal en el seno de las comunidades primitivas,*más bien pequeñas; ardientes y de una moral muy exigente, al crecer el número de los fieles y con la fatal baja del fervor y del nivel -religioso y moral de la comunidad, tuvieron que sentirse incómodos.

El contraste entre ellos y los otros cristianos se hacia siempre más chocante y llamativo y las relaciones más difíciles. Los ascetas advertian de modo siempre más urgente la necesidad de

separar se, de encontrar un ambiente más favcrable en el cual pudiesen realizar su particular vocación. Así, siguieron su impulso, y de este modo nació el monaquismo. lo que distingue al monje del simple asceta es, por tanto, únicamente el hecho de que practica el ascetismo no en el

seno de una comunidad cristiana, sino en un mundo separado, en la soledad del desierto o en el seno de una comunidad constituida exclusivamente de ascetas. £l monaquismo es, en el fondo, una silenciosa y heroica protesta contra la progresiva relajación de la Iglesia. Mas, aun siendo el monaquismo un nmovimíento,-poderoso y transformador sobre todo a partir de la paz de la Iglesia, el ascetiámo y primitivo..pudo sobr»evivir sin ser del todo absorbído.

En las Iglesia cristianas continuó habiendo vírgenes consagradas y hombres que vivian la castidad., en condiciones idénticas o similares a as descritas,

EL ASCETISMO H ETERODOXO

Al lado del , genuino ascetismo ; cristíano que hunde sus raíces en el Evangelio y se deja guiar por la Iglesia, existian, desde los primitivos tiempos, otras tendencias y manifestaciones más o menos heterodoxas de la .espírítualida4 cristiana, que se Inspiraban en falsos presupuestos filosóficos, en tradiciones extrañas a la Revelación y en erradas interpretaciones do la S. Escritura. Infe

Estas corrientes ascéticas ejercieron cierto influjo en la mentalidad, y en la vida de las vírgenes de Cristo y de los que practicaban la castidad.. Los Padres de la Iglesia pusieron en guardia contra eso. Este ascetismo heterodoxo tiene un comun denominador#, el encratismo. No el encratismo moderado y exento de falsas motivaciones, como era el de las comunidades judeocriátianas,.derivado de las corrientes pietísticas judaícas y consistente en un conjunto de restricciones en.el uso de los bienes temporales. Se tratába del que hacia de la prohibición del matrimonio de la abstinencia de ciertos alimentos condición indispensable para salvarse. Este rigorismo exasperado y claramente herético se inspiraba tal vez inconscientemente, en un dualismo filosofico y gnostico. y se encarnó en una secta de limites poco definidos, que terminó por confundirse con los maniqueos. Desde fines del siglo II hasta el siglo IV varios grupos más o menos cismáticos acogieron el encratismo en su cuerpo doctrinal, justificando el hecho con pretexto de razones teológicas. Este fue el caso.sobre todo de los gnosticos, de los montanistas y de los maníqueos. Todos exasperaron la oposición de la carne al espifritu, indicándola como fuente del dualismo profundo de la naturaleza humana, lo que significa abiertamente la negacíón de la bondad del Creador y de su soberano domínio lsobre sus criat.uras. La convicción de que la materia, la carne, fuese de por si mala, condujo a muchos a la práctica de un ascetismo extremo.

No es dificil descubrír las infíltraciones de tales doctrinas en el ascetismo ortodoxo de los primeros siglos. Mas los maestros,. A pesar de algunas exageraciones verbales y la tendencia al desprecio de la "carne", - más que un desprecio sé trataba de afectos de superarla- mantuvieron firme y constante la motivación de la castidad y sus implicaciones, ateniéndose exclusivamente a las razones bíblicas y evangélicas.